Carta a la Opinión Pública
Los ataques del presidente Uribe contra el liberalismo son parte de un plan sistemático de desestabilización. Los colombianos esperan soluciones, no peleas sin sentido promovidas por su Presidente.
1. El Presidente ha atacado a los actuales voceros del liberalismo y gobiernos liberales, con el sólo propósito de convertir en político un escándalo judicial que lo envuelve cada vez más.
2. Atacar al Presidente Gaviria por la decisión de la Constituyente del 91 de eliminar la extradición, en contravía del empeño del propio gobierno de la época por mantenerla, es amañado y falso. Si se quiere examinar la responsabilidad de los líderes políticos de ese entones en la eliminación de la extradición, hagámoslo con los datos completos: quién estuvo a favor y quién en contra.
3. Los ataques al gobierno de Gaviria en relación con la persecución y desmantelamiento del cartel de Medellín y sobre los llamados pepes son otra cortina de humo. Los hechos han sido investigados y aclarados. Como Ministro de Defensa que dirigió las operaciones que permitieron la baja de Pablo Escobar y el desmonte de su tenebrosa organización, respondo y he respondido siempre. Sé muy bien quienes ayudaron y quienes no en el propósito de derrotar este grupo terrorista, y he respondido en todas las instancias sobre la conducta de las instituciones a mi cargo en estas operaciones. No puede ser ahora que el fin de Escobar y su tenebrosa organización terrorista, realizada con las autoridades y el pleno apoyo a la sociedad, sea ahora motivo de descalificación infundada por parte del presidente Uribe.
4. Quiere el Gobierno acallar a los voceros del Partido Liberal reviviendo, en el caso del senador Cristo, procesos judiciales de hace quince años en los que no se encontró responsabilidad alguna.
5. De los pasillos de la Casa de Nariño, uno de sus voceros dijo que los fallos judiciales se respetan pero que "una cosa es la decisión judicial y otra lo que pasó". Eso, en pocas palabras, es desconocer los fallos judiciales. No es más que la utilización de medios y de cargos oficiales para desprestigiar a un ciudadano por encima de decisiones judiciales. Lo dicho por un ciudadano de a pie es una opinión sin trascendencia. Dicho por la Casa de Nariño es un atentado en contra del Estado de Derecho.
6. Todos los liberales defenderemos la estabilidad institucional de hoy y de siempre. De ésta crisis no saldremos si no respetando el Estado de Derecho; respetando la Constitución, la ley, las Cortes, la Fiscalía, los fallos judiciales y la oposición. Asuntos que el presidente Uribe, como símbolo de la unidad nacional debería ser el primero en respetar.
Rafael Pardo Rueda
Precandidato Presidencial
Bogotá, Agosto 27 de 2008
jueves, 28 de agosto de 2008
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